Sectas

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Hoy he estado mirando (por internet, desde luego) eso de las sectas. Un  mundo maravillosao para hacer amigos, supongo.

Vamos a intentar no poner demasiada ironía en el asunto porque sé que hay gente que lo pasa mal y, por lo que he leído, la cosa puede acabar hasta en psicosis e intentos de suicidio. En mi vida he entrado ern contacto con varias sectas (y no me pidáis que las nombre) y la más importante y organizada fue durante mi período universitario. ¿Me tantearon? Les dur´ço diez minutos porque ya lers dije que estaba más interesado en Schopenhauer y el Jack Daniel’s que en el tal Jesucristo (y su adepta comunidad) o mi crecimiento personal. Ya comprendí en aauellos momentos que las sectas no estaban interesadas en este alcohólico que ahora les escribe (creo que sin trastornos de personalidad).

Pero otras personas de mi entorno sí que se vieron afectadas por este asunto. No las nombraré, pero daré algunos datos generales. Una de ellas coqueteó con una muy importante (todos la calificamos de secta menos algunos por ahí en Roma con su propio Estado nada menos). Un gran poder social (y económico) y ya se sabe que en horas bajas… Otra persona sí cayó en sus redes (era otrz secta) y me sorprendió porque la tenía por una chica lista pero…. Y a otra más la conocí recientemente y pude ver los efectos que se describen por doquier y coinciden al dedillo (que si sólo me entienden en la secta, que todos estáis equivocados y bla, bla, bla).

Las sectas usan las debilidades y ofrecen consuelo para luego…  $$$$$. Así es y lo mejor para no caer en una es ser pobre de solemnidad (ahora empiezo a entender yo por qué no me quieren). El lavado de cerebro consiste en primer eso que siempre llaman La Verdad y que sólo poseen ellos pero que están dispuestos a compartir contigo. Siempre te dejarán abandonar la secta pero, si lo haces, perderás la verdad. Prometen algo así como la sensación de macho-camacho después de haber ligado (y además permanente, toma ya, creo que eso sólo es capaz de ofrecerlo el whisky, que yo sepa). Además, está el tema de la soledad (mucha gente va allí a hacert amigos, a otra conozco yo que fue, aunque no se enganchó).

Una vez estás enganchado a La Verdad, el grupo hace el resto. Te ves reflejado en ellos y ya no necesitas más, te aíslan de tu entorno (parece que un entorno familiar roto es carne de cañón en la captación de miembros) y te dicen que es mejor que olvides tus amistades anteriores, a las quer suelen tachar de tóxicas porque, claro, no están en posesión de La Verdad.

Hoy en día, y con esto de internet, lo de las sectas está< a la orden del día. Conozco a otro amigo que cayó también en eso de poseer La Verdad. Nos miraba a todos por encima del hombro cuando el resto, estupefactos, no sabíamos cómo reaccionar ante semejante algarabía incalificable de abruptos pseudo-científicos. Y es que sí, ahora las sectas usan más la ciencia (bueno, una ciencia que ellos se han inventado, no creo que haya ganadores del Nobel por ahí) para legitimar esa verdad absoluta e intrasferible. Por mí, si me invitasen a una copa empezarían mejor, la verdad.

Si yo en mi vida disoluta y atea he conocido a unos cuantos, la cosa pinta mal.

Pero comportamientos sectarios hay muchos: entra las carreras universitarias, en las que se supone que nos vuelven a todos parte de un grupo, hasta los clubes sociales o los gimnasios o incluso los bares. ¿Soy el único que reconoce en la vida diaria decenas de comportamientos secta<ríos que todos practicamos? Dicen que los miembros adoptan una misma manera de hablar, los temjas son comunes, así nos sentimos integrados en el grupo (es una necesidad humana, no nos mintamos).

Un tema complicado. ¡Qué solos estamos todos!

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